Imagen de estilo cinematográfico sobre la historia de Samsung: una antigua tienda coreana junto a teléfonos Galaxy, plegables, semiconductores y la sede de Samsung.
Economía

Samsung: de vender alimentos a construir un imperio tecnológico mundial

Samsung nació en 1938 como una pequeña empresa comercial coreana dedicada a los alimentos. Décadas después se convirtió en una potencia mundial de teléfonos, semiconductores, pantallas, electrodomésticos y tecnología avanzada.

Por PRESDA Editorial13 min de lecturaActualizado

Samsung no nació como una empresa de teléfonos inteligentes.

Tampoco comenzó fabricando chips, televisores, pantallas plegables o inteligencia artificial.

Samsung empezó en 1938 como un pequeño negocio comercial en Corea, dedicado a productos cotidianos como alimentos, pescado seco, fideos y exportaciones regionales.

Ese origen es una de las historias empresariales más sorprendentes del mundo moderno: una compañía que comerciaba con alimentos terminó entre los grupos tecnológicos más importantes del planeta.

La transformación no fue inmediata ni inevitable.

Hicieron falta política industrial, ambición manufacturera, control familiar, riesgo, capacidad de ingeniería a gran escala, disciplina exportadora y disposición a entrar en nuevas categorías antes de que sus competidores se sintieran cómodos.

Una pequeña empresa comercial en 1938

Lee Byung-chul fundó Samsung en 1938 en Daegu, Corea. La propia historia corporativa de Samsung describe unos comienzos ligados al comercio, los alimentos y los mercados regionales, anteriores a su expansión hacia otras industrias.

La conocida afirmación de que Samsung comenzó «vendiendo comida» es cierta, siempre que se explique con precisión.

Samsung no era un restaurante ni una cadena moderna de supermercados.

Era una empresa comercial que distribuía pescado seco, fideos, comestibles y otros productos locales por los mercados regionales.

Aquello importó porque el comercio le enseñó su primera lección: crecer depende del suministro, la distribución, la confianza y el momento oportuno.

En 1938, Lee Byung-chul no estaba construyendo un imperio de teléfonos.

Estaba creando una base comercial en una Corea que atravesaría la colonización, la liberación, la guerra y la reconstrucción.

¿Qué significa Samsung?

El nombre Samsung suele traducirse como «Tres Estrellas».

En el simbolismo empresarial coreano, la idea se asociaba con algo grande, abundante y duradero. El nombre expresaba una ambición que iba más allá de una tienda o un producto.

Ese simbolismo sería útil más adelante, pero no creó el imperio por sí solo.

Los nombres no construyen fábricas.

El ascenso de Samsung se explica por su capacidad para convertir una y otra vez la ambición en capacidad de fabricación.

La transformación de Corea y la expansión de Samsung

El crecimiento de Samsung es inseparable de la transformación económica de Corea del Sur.

Después de la guerra de Corea, el país era pobre, estaba devastado y necesitaba industrializarse rápidamente. En las décadas siguientes desarrolló una economía exportadora basada en la manufactura, las infraestructuras, la educación y grandes conglomerados de control familiar conocidos como chaebol.

Samsung se convirtió en uno de los más importantes.

Un chaebol no es simplemente una empresa. Es una red de sociedades vinculadas, a menudo controladas mediante estructuras familiares y participaciones cruzadas, con actividad en varios sectores.

La distinción es importante.

Samsung Electronics es la empresa de Samsung más famosa internacionalmente, pero no representa a todo el grupo.

El ecosistema de Samsung ha incluido negocios de finanzas, construcción, astilleros, seguros, bienes de consumo, tecnología y otros sectores.

Del comercio a la fabricación

Antes de ser conocida por la electrónica, Samsung se expandió hacia la fabricación y las industrias de consumo.

La compañía entró en áreas como el refinado de azúcar, los textiles y los seguros, mientras la economía surcoreana pasaba del comercio básico a la producción industrial.

Fue un paso decisivo.

Las empresas comerciales dependen de mover productos ajenos. Las manufactureras aprenden a fabricar los suyos.

Al acumular conocimientos de fabricación, Samsung sentó las bases para sus posteriores negocios de electrónica, electrodomésticos, pantallas y semiconductores.

La historia no consiste simplemente en que Samsung «cambiara» los alimentos por los teléfonos.

Fue adquiriendo capacidades por etapas: comercio, fabricación, disciplina exportadora, ensamblaje electrónico, componentes, chips, pantallas, dispositivos y productos conectados entre sí.

Nace Samsung Electronics

Samsung Electronics se fundó en 1969. Encyclopaedia Britannica sitúa en su creación, a finales de los años sesenta, el inicio de la rama tecnológica más conocida del grupo.

Entre sus primeros productos figuraban televisores y otros aparatos de electrónica de consumo.

Su primera etapa electrónica no consistía en inventar el futuro del teléfono inteligente.

Consistía en aprender producción masiva, control de calidad, abastecimiento de componentes y mercados de exportación.

Los televisores fueron un campo de aprendizaje.

Exigían pantallas, circuitos, diseño industrial, cadenas de montaje, proveedores y fiabilidad después de la venta.

Cada fábrica de televisores era también una escuela para la siguiente categoría de productos.

Los primeros televisores y la electrónica de consumo

Sus primeros televisores en blanco y negro permitieron a Samsung entrar en los hogares antes de entrar en los bolsillos.

Después se expandió por la electrónica de consumo, los electrodomésticos y los productos industriales.

Aprendió a competir no solo mediante la marca, sino mediante la constancia de sus procesos de fabricación.

Una compañía mundial de electrónica tiene que fabricar millones de productos que funcionen de la misma manera, lleguen a tiempo y cumplan las normas locales de distintos países.

No es una faceta vistosa, pero constituye una de las grandes fortalezas de Samsung.

Detrás del logotipo conocido hay una capacidad para coordinar fábricas, proveedores, componentes y logística a escala mundial.

La apuesta por los semiconductores

La entrada de Samsung en los semiconductores transformó la empresa más que casi cualquier lanzamiento de producto.

Los semiconductores son la infraestructura invisible de la tecnología moderna. Teléfonos, ordenadores, automóviles, electrodomésticos, servidores y sistemas de IA dependen de los chips.

Las páginas históricas de Samsung Semiconductor recorren su evolución desde los primeros trabajos con semiconductores hasta el liderazgo en chips de memoria, incluidos importantes hitos de la DRAM en los años ochenta.

DRAM significa memoria dinámica de acceso aleatorio. Almacena datos temporalmente para que ordenadores y dispositivos funcionen con rapidez.

El mercado de los chips de memoria es extremadamente competitivo: los precios bajan, las fábricas cuestan miles de millones y cada generación exige mayor precisión.

Samsung prosperó porque estuvo dispuesta a invertir grandes sumas, aprender rápido y competir a enorme escala.

El negocio de semiconductores también le proporcionó una ventaja estratégica en teléfonos y electrónica.

Una empresa que fabrica pantallas, memoria, procesadores, almacenamiento y dispositivos completos puede coordinar esas capas tecnológicas de formas que muchos rivales no pueden.

Cómo Samsung se convirtió en una potencia de la memoria

Convertirse en un gran fabricante de DRAM exigió paciencia y capital.

Samsung tuvo que asimilar tecnología extranjera, desarrollar ingeniería propia, contratar y formar especialistas y resistir ciclos de precios muy duros.

La recompensa fue enorme.

Los chips de memoria se convirtieron en uno de los principales motores de beneficios de Samsung Electronics y en una de las grandes fortalezas exportadoras de Corea del Sur.

Esta es una de las razones por las que Samsung se diferencia de muchas marcas de electrónica de consumo.

No se limita a diseñar aparatos y subcontratar todo lo demás.

También fabrica componentes sobre los que funciona el mundo digital.

Pantallas, electrodomésticos y fabricación mundial

La expansión hacia pantallas y electrodomésticos reforzó el mismo patrón.

Las pantallas conectan televisores, monitores, tabletas, portátiles, teléfonos y dispositivos plegables.

Los electrodomésticos conectan los hogares.

Las redes de fabricación conectan regiones.

Samsung se hizo fuerte porque no dependía de una sola categoría revolucionaria. Construyó una cartera de dispositivos de consumo y componentes industriales.

Esa amplitud puede hacer difícil describir la compañía.

Samsung es una marca de teléfonos, pero no solo de teléfonos.

Es un fabricante de chips, pero no solo de chips.

Es una empresa de televisores, pero no solo de televisores.

Su poder procede de ser todo eso a la vez.

El ascenso de los teléfonos móviles

Antes de Galaxy, Samsung vendía muchos teléfonos móviles en distintos mercados y formatos.

Compitió con teléfonos de tapa, móviles básicos y primeros teléfonos inteligentes antes de que Android se convirtiera en la principal plataforma de smartphones ajena a Apple.

La ventaja de Samsung era la velocidad.

Podía experimentar rápidamente con diseños, pantallas, cámaras y niveles de precio. Contaba con distribución internacional y una gran capacidad de fabricación.

Cuando el iPhone transformó el mercado, Samsung fue una de las pocas empresas con suficiente ambición en hardware y capacidad productiva para responder a escala mundial.

Galaxy S y el gran salto en los smartphones

La familia Galaxy S fue el gran salto mundial de Samsung en los teléfonos inteligentes.

La historia de Galaxy S publicada por Samsung Newsroom recorre la serie desde el Galaxy S original de 2010 hasta generaciones posteriores centradas en pantallas, cámaras, potencia de procesamiento e integración con Android.

Galaxy S dio a Samsung una identidad clara de gama alta frente a Apple.

La competencia no era solo técnica.

También era cultural.

Apple vendía integración, sencillez y prestigio de marca. Samsung respondía con pantallas grandes, variedad de hardware, presencia entre operadores, marketing intenso y renovaciones rápidas.

En la década de 2010, Samsung ya no se limitaba a seguir el mercado de los smartphones.

También le daba forma.

Galaxy Note y la estrategia de las pantallas grandes

La familia Galaxy Note fue una de sus apuestas móviles más audaces.

En su lanzamiento, algunos críticos se burlaron de los teléfonos grandes por considerarlos incómodos. Samsung siguió adelante.

El Note combinaba una pantalla grande con el S Pen para trabajar, dibujar, escribir a mano y realizar varias tareas.

Con el tiempo, el conjunto del mercado se inclinó hacia teléfonos de mayor tamaño.

Eso no significa que todas las decisiones sobre el Note fueran perfectas, pero demuestra la disposición de Samsung a explorar categorías antes de su aceptación general.

La popularización de los grandes teléfonos de gama alta actuales debe parte de su éxito a aquella etapa.

Samsung vio que el teléfono ya no era solo un aparato para llamar: también era cámara, cuaderno, pantalla de vídeo, herramienta de trabajo y ordenador personal.

La competencia en el mercado de smartphones

La posición de Samsung en este mercado siempre ha tenido rivales.

Apple concentra gran parte de los beneficios del segmento de gama alta. Fabricantes chinos como Huawei, Xiaomi, Oppo, Vivo y Honor han presionado a Samsung en precios, innovación fotográfica, baterías y fortaleza en sus mercados nacionales.

Google marca la dirección del software central de Android y, al mismo tiempo, compite con Pixel.

Samsung ha respondido con amplitud de oferta.

Vende dispositivos de gama alta Galaxy S y Z, móviles de gama media Galaxy A, tabletas, relojes, auriculares y servicios.

Esa variedad le permite competir en mercados donde Apple se concentra en la gama alta y las marcas chinas avanzan con fuerza.

Pero la amplitud también añade complejidad.

Samsung debe mantener claras las actualizaciones de software, los precios, la marca y las diferencias de hardware dentro de un catálogo enorme.

El revés del Galaxy Note 7

El ascenso de Samsung también incluye contratiempos graves.

La retirada del Galaxy Note 7 en 2016 sigue siendo una de las crisis de seguridad más importantes de la electrónica de consumo moderna.

La Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de Estados Unidos anunció la retirada oficial de los teléfonos Galaxy Note7 porque sus baterías podían sobrecalentarse y provocar incendios y quemaduras. Samsung también publicó sus propios comunicados mundiales de sustitución y seguridad.

La retirada dañó la confianza y obligó a revisar partes de sus procesos de calidad y seguridad de baterías.

También mostró el riesgo de competir a gran velocidad con hardware complejo.

Un smartphone no es un único producto.

Es un sistema denso de química, software, radio, tecnología de pantalla, gestión térmica, cámaras, memoria y diseño industrial.

Cuando falla una pieza, toda la marca puede sufrir las consecuencias.

Los plegables y la apuesta temprana de Samsung

Samsung también protagonizó una de las primeras grandes apuestas del sector por los teléfonos plegables.

El Galaxy Fold y los posteriores Galaxy Z Fold y Z Flip llevaron las pantallas flexibles al mercado de consumo antes de que los plegables se generalizaran.

La estrategia encajaba con su identidad.

Su fortaleza en pantallas y fabricación le permitía asumir riesgos que muchos competidores no podían afrontar.

Los primeros plegables eran caros e imperfectos, pero proporcionaron a Samsung una imagen innovadora y la ayudaron a definir una categoría antes de la entrada de Apple.

La apuesta también conectó su fortaleza en componentes con su marca de consumo.

Un teléfono plegable es a la vez un dispositivo y un escaparate de tecnología de pantallas.

Samsung en la actualidad

Samsung es hoy un grupo tecnológico mundial cuya cara más visible es Samsung Electronics, respaldada por un ecosistema empresarial más amplio.

En sus documentos para inversores e informes anuales, Samsung Electronics presenta grandes áreas de negocio como Device eXperience, semiconductores y operaciones relacionadas con pantallas.

Sus productos incluyen smartphones Galaxy, plegables, tabletas, relojes, auriculares, televisores, pantallas, electrodomésticos, chips de memoria, almacenamiento, sensores de imagen y dispositivos con IA.

También suministra componentes a otras compañías que pueden competir con ella en productos terminados.

Es una posición poco habitual, pero poderosa.

Samsung puede ser rival, proveedor y participante de una plataforma al mismo tiempo.

Por qué triunfó Samsung

Samsung prosperó al combinar varias ventajas.

Escala: podía fabricar en volúmenes que hacían posible competir mundialmente.

Integración vertical: producía muchos de los componentes de sus propios dispositivos.

Semiconductores: su dominio de memorias y chips le aportó beneficios, capacidad de negociación y profundidad técnica.

Pantallas: su liderazgo en este campo reforzó la competencia en televisores, teléfonos y plegables.

Investigación y desarrollo: la inversión sostenida le permitió avanzar entre categorías.

Velocidad: estaba dispuesta a probar rápidamente nuevos tamaños, diseños y familias de productos.

Ambición de ecosistema: teléfonos, relojes, televisores, electrodomésticos y servicios están cada vez más conectados.

Ninguna de esas fortalezas explica por sí sola toda la historia.

Juntas explican cómo pasó de comerciar con sacos de alimentos a dar forma al hardware del mundo digital.

La respuesta final

¿Cómo se convirtió una pequeña empresa comercial de 1938 en un imperio tecnológico mundial?

Fue ascendiendo por la cadena de valor.

Samsung empezó moviendo mercancías.

Después las fabricó.

Luego fabricó electrónica.

Más tarde, componentes.

Finalmente produjo los chips, las pantallas y los dispositivos que definen la vida moderna.

En ese recorrido se benefició del ascenso industrial de Corea del Sur, el modelo chaebol, los mercados de exportación, una fabricación disciplinada y una ambición poco común por conquistar nuevas categorías.

El resultado es una compañía capaz de vender un teléfono, fabricar su pantalla, producir su memoria, hacer electrodomésticos para el hogar al que se conecta y competir en el futuro de los dispositivos con IA.

La historia de Samsung no es un cuento de hadas.

Incluye reveses, retiradas de productos, controversias, competencia feroz y la complejidad del poder empresarial bajo control familiar.

Pero, como transformación empresarial, resulta extraordinaria.

Samsung comenzó vendiendo productos cotidianos en Corea.

Terminó siendo una de las compañías que construyen la infraestructura tecnológica mundial. El archivo de Negocios de PRESDA sigue esa misma economía tecnológica a través de la estrategia del iPhone y los plegables de Apple, las empresas más valiosas del mundo y la historia de Mark Zuckerberg y Meta.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿De qué trata este artículo de PRESDA?

Samsung nació en 1938 como una pequeña empresa comercial coreana dedicada a los alimentos. Décadas después se convirtió en una potencia mundial de teléfonos, semiconductores, pantallas, electrodomésticos y tecnología avanzada.

¿A qué categoría pertenece esta historia?

Esta historia forma parte de la sección Negocios de PRESDA.

¿Quién publicó este artículo?

El artículo «Samsung: de vender alimentos a construir un imperio tecnológico mundial» fue publicado por PRESDA Editorial en PRESDA.

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